domingo, 5 de mayo de 2013

AyB 308 - 26 Enero 2012

AyB 308 - 26 Enero 2012







VULNERABILIDAD EN BARRIOS


¿Aguantarán?

1 El jueves pasado en esta página, el Ing. Oscar A. López (OAL) recordó el próximo bicentenario del terremoto de 1812. Resumió las lecciones de los recientes terremotos en Haití y Chile para nuestra realidad. Hoy describe un proyecto que adelanta el organismo sísmico venezolano, FUNVISIS, con un grupo transdisciplinario, coordinado por él mismo. El propio OAL lo explica así.

2 Se ha puesto en marcha un proyecto de determinación y reducción del riesgo sísmico en viviendas de los barrios. En la primera fase se desarrolló un instrumento de asignación de índices de vulnerabilidad a partir de una inspección de corta duración. Con estudiantes universitarios se aplicó el instrumento a 355 viviendas populares en Guarenas y Caracas.

3 A efectos de valoración, una edificación que cumpla con las normas sísmicas tendría una vulnerabilidad menor de 30. Los edificios y las escuelas que colapsaron en los terremotos de Caracas (1967) y Cariaco (1997), tenían valores comprendidos entre 50 y 70. Resultados en los barrios de Guarenas y Caracas muestran que un 60% poseen valores superiores a 60, indicando una muy elevada vulnerabilidad a terremotos.

4 Como iniciativa preventiva se adelantan dos proyectos complementarios. El primero desarrolla un manual didáctico de construcción sismorresistente para orientar a la población para construir viviendas seguras. El segundo desarrolla técnicas de refuerzo sismorresistente de viviendas existentes asentadas sobre terrenos estables, que puedan ser aplicadas por constructores populares.

5 Sin duda que es una tarea gigantesca reducir el riesgo sísmico en los barrios. Tarea que ningún gobierno antes de ahora se ha atrevido a enfrentar. Pero para alcanzar una meta es necesario dar un primer paso, aunque sea modesto.
 

¿QUIÉN RESPONDE?


En tiempos de producción masiva de viviendas, de nuevos constructores nacionales e internacionales y del uso de nuevos sistemas constructivos, bajo la extraordinaria Gran Misión Vivienda Venezuela, es crítico revisar los estándares sismorresistente que se están aplicando.

Esto es aún más relevante cuando las autoridades municipales en 1987, debido a una nueva ley nacional de urbanismo que reflejó las políticas neoliberales de eliminación de controles, dejaron de fiscalizar los proyectos estructurales en los trámites para permisos de construcción. Dejando esa básica responsabilidad exclusivamente en los ingenieros calculistas.

Para garantizar la protección de vidas, los proyectos estructurales en países sísmicos vecinos son revisados y aprobados por algún organismo, como era en el país antes de 1987. Si se hubiese aplicado esta revisión, se habría evitado el derrumbe del edificio Miramar en el sismo de Cariaco en 1997.

Desde hace 25 años, los estándares y normas sísmicas de las edificaciones construidas en el país, dependen del eficiente criterio o no, del profesional que las aplicó (o las obvió). Nadie sabe cuál es la realidad actual.

Aunque siempre el calculista es responsable, es indispensable una instancia pública que garantice la idoneidad de su ejercicio y de la capacidad resistente de todas las edificaciones e infraestructuras que se construyan en el país, cualquiera sea su complejidad, magnitud, altura, naturaleza y uso.

Se viene adelantando una iniciativa pública, para certificar a los componentes, sistemas y técnicas constructivas a usarse en Venezuela. Inaplazable y esencial iniciativa. Desde esa instancia se desarrollarán, seguramente, instrumentos para el control y seguimiento de los aspectos sismorresistente de los proyectos de construcción, públicos y privados.

Es una oportunidad para eliminar la actual incertidumbre causada por la ausente revisión estructural por los organismos municipales.


EL DESARRAIGO

Donde se ha vivido por años, se han creado y fortalecido afectos y nexos sociales primordiales para la seguridad y progreso individual y colectivo de la comunidad. Al dejar esos lugares por deslaves y riesgos de colapso, es crucial respetar esos apegos y vínculos. La asignación de viviendas, incluso sus tipos y su forma de agruparlas y conectarlas, pueden destruir o potenciar esos lazos vecinales. Los políticos, funcionarios, arquitectos y muchos otros, deben priorizar este tema. Si no, se entregarán viviendas pero facilitando comunidades propensas a todos los problemas de la precariedad y pobreza que debemos superar. Hay que reivindicar al vecindario.




Así construyen las comunidades según sus sentires y sueños


¿Así se les interpreta? ¿Así se fortalecen sus enlaces?

























GOTA HISTÓRICA Nº 3

Por Alberto Urdaneta

Hace tres décadas existía, en la Urbanización La Castellana, en Caracas, en la Av. Blandín, un extenso parque deportivo del Colegio San Ignacio. Un día el terreno fue vendido, por una cantidad irrisoria, a una señora de pocos recursos, asistente de contabilidad. Inmediatamente después, uno o dos días, vendido por mucho mayor cantidad a otro y a un tercero. Llegando a manos empresariales, quienes obtuvieron del Concejo Municipal del entonces Distrito Sucre, el cambio del uso deportivo por comercio. Hoy es el flamante Centro Comercial San Ignacio. Tremendo negocio. Con astronómicas ganancias que arrancan con la inmensa valorización de la tierra debida al cambio de uso, contrario a ordenanzas y planes, que produjo grandes, violentas e imprevistas demandas de servicios que se le encasquetaron al Estado. Privó el gran enriquecimiento rápido, de pocos, a costa de turbios manejos. ¿Con estos hechos, que se repiten muchas veces, cómo podemos hablar de desarrollo armónico de nuestras ciudades?

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