domingo, 26 de mayo de 2013

AyB 333 - 26 Julio 2012

AyB 333 - 26 Julio 2012






DOS CIUDADES


Una, es la que tiene las mejores condiciones de vida y mayores oportunidades. Es la ciudad. La otra, carece de cualidades suficientes para serlo. Allí habitan los excluidos. Es llamada barrio, sector espontáneo, área marginal. La existencia de ambas resulta de la sociedad que somos, y para que sean una sola, debemos cambiar profundamente. Lo dijimos la semana pasada.

La primera, por ejemplo Caracas, está en entusiasta etapa de transformación. Rescate de lo público a cielo abierto como, plazas, bulevares, calles. Valorización de edificaciones patrimoniales y sus adyacencias, como el centro histórico. Renovación y mezcla de usos en sectores sub utilizados, especialmente con viviendas y proyectos puntuales como el Panteón Nacional. Aprovechamiento de espacios existentes con grandes potencialidades desperdiciadas, como la Plaza Venezuela y el conjunto cultural de los museos y el “Teresa Carreño”.

La segunda, el barrio, por ejemplo en los cerros capitalinos, hay intervenciones trascendentales. El sistema Barrio Adentro. El programa de sustitución de ranchos por casas. Los metro cables. El gas comunal. Y muchos más bajo las misiones. Pero no es suficiente. Ni en cantidad ni en calidad para lo que requiere. Está desestructurado internamente, y desintegrado de la otra ciudad, de sus amenidades y oportunidades. El barrio carece de transporte, de empleo endógeno, de dotación eficiente de agua, cloacas y basuras, de equipamiento suficiente y adecuado para educación, salud, recreación, deporte.

Mejoremos la ciudad. Bien. Pero al mismo tiempo al barrio y su integración a ella. Un ejemplo, el metro cable debe ser un servicio y equipamiento social, como lo es la calle, la plaza, la escalera, la vereda. No sólo un modo de mover a ocho personas por cabina. Las estaciones del metro cable, su ubicación, su diseño, sus áreas y usos, su relación con los diversos sectores del barrio, deben ser un sistema de espacios públicos y sociales mucho más allá de unas instalaciones para la movilidad. El metro cable no sustituye a la calle, la plaza. Las complementa.

Por eso, las próximas intervenciones en el barrio deben ser muy radicales. La calle, y la accesibilidad a la mayor parte del barrio, es indispensable como medio de movilidad, socialización, recolección de desechos, emergencias. La escuela, el maternal, el ambulatorio, la clínica, la cancha, el parque, la biblioteca, el mercado, el museo, la fábrica, la carpintería, deben crear empleo, salud, educación, cultura.

En resumen, es necesario estructurar un sistema de vialidad (metro cable, calles, escaleras), servicios y equipamientos, centros productivos y empleo endógeno, entre otros componentes, que conviertan al barrio en ciudad. Hay que llevar la ciudad, sus amenidades y oportunidades, al barrio. Ojo, no al contrario. Tarea gigantesca y de largo aliento. Pero indispensable en un proceso real de cambios. Además de hacer justicia, es sobre todo, la garantía de la incorporación plena de las mayorías al desarrollo integral y sostenido del país. El país es su gente, no otra cosa.
 

REACCIONES ANTE LA PÁGINA ANTERIOR


Los temas esbozados la semana pasada, estimuló a nuestros lectores. En orden de aparición, Alberto Urdaneta, colaborador de esta página escribió:

1 Es una página con profundas reflexiones, sobre las cuales ojalá se pudiera abrir una discusión. Sobre el qué hacer, cómo y cuándo hacerlo. La ciudad es la cristalización o expresión física del proceso social con todos sus componentes llenos de valores, legados, costumbres, ideología, visión política. La acción del hombre, transformando un medio natural, supuestamente dentro de normas establecidas por el Estado. Muy compleja situación cuando se piensa en cambiarla ¿Por dónde empezar? ¿Por hacer la maqueta o realizar físicamente el molde del espacio donde pensamos que queremos que el hombre viva adoptando conductas, comportamientos, desarrollo de la vida, como lo que queremos que sea? ¿Transformando, mediante un largo y severo proceso educativo ese ser social, hoy lleno de vicios, de falsos valores, para luego darle el espacio adecuado para su vida? ¿Ir cambiando paulatinamente cada una de las dos situaciones apuntadas hasta lograr una congruencia? Es indudable que debemos avanzar hacia el cambio y no perder nunca el rumbo. Me inclino por la acción conjunta, paulatina, con intenso énfasis en la educación demostrando las ventajas del cambio, en todos los ámbitos. Por ahí va la cosa, es apasionante.

2 Luego, el periodista José Carvajal, se expresó así: Redonda. Buena para discutir sobre si se pueden crear nuevas ciudades a partir de una misma realidad cultural (asumiendo de entrada que lo social se está transformando). Me interesa mucho el tema del recuadro sobre el encierro de las instituciones públicas, incluidos los servicios elementales de salud y educación. Es demasiado sintomático que la tendencia, en vez de abrir sea ¡encerrar bancos, ministerios, institutos... universidades! Está claro que más encierro no ha derivado en menos violencia. Hay que cambiar la estrategia. Por eso digo: una cosa es que haya menos exclusión, y otra cómo cambiar los paradigmas culturales de habitar, consumir, movilizarse, interactuar, que tienen expresión en la forma tangible de la ciudad.

3 Finalmente, el farmacéutico Francisco Vázquez, dijo que: San Diego y Zuata están muy cerca. De Zuata conozco porque ahí nací. Lo notorio de la historia más reciente de San Diego es que se repitió lo que desde hace décadas ha ocurrido donde la explotación petrolera apareció. La construcción de un complejo procesador, trajo consigo los ranchos y sus etcéteras. Parece increíble que PDVSA, teniendo los antecedentes, no haya actuado para evitarlo. A Zuata pudiera pasarle igual. Porque ese desarrollo anárquico, lejos de lo que Ud. plantea en la columna, ha constituido una especie de maldición petrolera. Soluciones las hay, incluso interviniendo en el lumpen que llegó a San Diego hace años. Pero los interventores deben tener claros los objetivos. Leerse la recopilación de Aceras y Brocales no les vendría mal. Saber cuál es la ciudad que se desea. Hay terrenos suficientes, gente buena originaria de la región y consejos comunales. Pero éstos deben dejar de ser esperadores de que bajen los recursos para convertirse en espacios de construcción de ciudadanía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario