jueves, 4 de abril de 2013

AyB 197 - 08 Octubre 2009

AyB 197 - 08 Octubre 2009

Ultimas Noticias | Jueves 08 de Octubre de 2009



Cartillas


Desde hace poco están en venta dos publicaciones Autoconstrucción Sismorresistente de Marianela Lafuente y Carlos Genatios, y Deslizamientos en zonas de barrios: Identificación y prevención de riesgos geotécnicos, de Daniel Salcedo y Josefina Ortas. Son producidos por Citeci, siglas que resumen el kilométrico nombre del Centro para la Innovación, el Desarrollo Tecnológico y del Conocimiento en Ingeniería.

Citeci anuncia varias series, una de ellas se llama Conocimiento y Aplicación y se propone editar "cartillas de divulgación destinadas a la difusión del conocimiento para su popularización y aplicación masiva, primordialmente concebidas para que una gran parte de la población pueda tener acceso al conocimiento y utilizarlo de manera práctica en la solución de algunos problemas específicos".

Encomiables objetivos. Estas cartillas enfocan dos problemas cruciales en los barrios: la construcción sobre terrenos inestables y sus riesgos consecuentes, y la construcción que no toma en cuenta los posibles efectos de un terremoto. Estos problemas se originan porque la escasísima producción de viviendas y urbanizaciones por parte del Estado obliga a la gente a construir de cualquier manera su propia vivienda, sin ninguna asistencia técnica, lo que causa la aparición inmediata de nuevos miles de damnificados en cada período de lluvias y los posibles millones de damnificados con un sismo de cierta intensidad.

Bienvenida pues la iniciativa de CITECI que intenta precisamente, proporcionar asistencia técnica a los espontáneos constructores de viviendas en los barrios. Lástima el alto precio (BsF 48 c/u) y el tratamiento formal de los folletos. Especialmente el de Autoconstrucción Sismorresistente difícilmente puede funcionar como cartilla.

El texto, larguísimo y demasiado denso, ocupa más de la mitad del espacio; la letra pequeña y la tinta clara dificultan la lectura. Los dibujos son poco didácticos y las páginas contiguas no pueden leerse directamente, sino que hay que rotar el libro. Deslizamientos en zonas de barrios corrige muchos de estos defectos, a veces en exceso, ya que, por ejemplo, hay ilustraciones que requerirían un mayor comentario. El alto nivel académico y profesional de los autores garantiza la calidad y seriedad de los textos. Sería estupendo que, con algunos ajustes, en las fabulosas imprentas de Farruco pudieran sacarse y distribuirse centenares de miles de ejemplares de estos textos.

Visiones de las invasiones

Sector Las Torres, La Vega, Caracas
 
Las opiniones, consejas, delirios, buenas intenciones, y hasta diseños urbanos para los barrios se amontonan a granel. Simultáneamente, se hace más vieja la parálisis gubernamental en este sector. El Universal publicó el 25.9.09, debajo de una impresionante foto de los rascacielos de lo que parece ser el barrio Petare Norte, una serie de entrevistas cortas sobre el tema, que son indicios de lo que piensa la gente. Hay algunas opiniones sensacionales. El alcalde de Baruta, Gerardo Blyde habla de un proyecto integral en el cual "A través de un concurso, artistas plásticos determinarán los colores de las viviendas. Todo esto redunda en el mejoramiento de la autoestima y de la calidad de la vida". Blyde pretende negarle a los marginales esa mínima práctica de creación personal que está en la escogencia del color con el cual van a pintar su propia casa. Paternalismo irremediable. Federico Villanueva dice que con 3 mil millones de dólares se podrían rehabilitar todos los barrios de Caracas. Villanueva sabe muy bien que el problema no es de tener una caja chica inmensa, no es de dinero. Es mucho más grave y de distinta índole. Por ejemplo, en los barrios no se puede hacer nada sin liberar áreas para servicios y eso implica reubicar familias. La resistencia a ser reubicados es casi invencible, ya que no se les ofrece otra vivienda en condiciones físicas y sociales similares sino un cheque, con el cual no lograrán nunca en el mercado existente una vivienda de ese tipo. Esa resistencia a salir de sus viviendas ha paralizado los pocos proyectos de habilitación de barrios que han tratado de ejecutarse. Las autoridades no terminan de entender este problema. En otra parte, se menciona la mítica cifra de 300 proyectos de arquitectos y urbanistas para habilitación de barrios engavetados por la administración actual. ¿300? ¿Incluyen programas de participación social activa o son tipo concurso del CONAVI? Aún en caso de ser cierta esta cifra, resulta irrelevante ante la existencia de varios miles de barrios en el país. Adriana D’ Elia, Secretaria de Gobierno de Miranda, plantea que cualquier proyecto de habilitación de barrios debe ser aprobado por la Cámara Municipal. Es obvio que los barrios se forman con mucha más rapidez que la que tiene la ultraburocrática aprobación de un proyecto por la Cámara Municipal. Hay que buscar procedimientos más dinámicos. Con el propuesto, la proliferación de barrios por atender seguirá creciendo en proporciones geométricas. Sean bienvenidas las ideas, pero no todas.

¿Priorizar al transporte público?


El transporte es decisivo para una sociedad eficiente. En Venezuela ha sido manejado por privados. Los sistemas masivos como el ferrocarril y los buses, son rechazados por ciertos intereses económicos, por ejemplo, la industria automotriz y la del cemento. Quizás allí está una de las causas que influyen para que se priorice la infraestructura vial: autopistas, carreteras y calles, puentes y túneles, antes que el ferrocarril y el sistema público de autobuses.

El carro particular "sigue siendo el rey" a pesar de los esfuerzos, muy plausibles, de la red ferrocarrilera y los Metros.

¿Por qué no se prioriza además a los sistemas de buses? Es incomprensible que el Gobierno no tenga un tremendo instituto nacional de transporte que planifique y dicte las políticas nacionales y dirija la gestión estadal y municipal en ese campo.

También es incomprensible que los municipios evadan el tema con una multiplicidad de pequeñas obras urbanas, antes que ordenar y optimizar el transporte público que está en manos privadas. Es en los municipios donde se puede hacer mucho en estos momentos. Racionalizar las rutas, las paradas, los horarios, señalizaciones, la calidad de las unidades, la capacidad y formación de los conductores, etc.

Por supuesto, una política y una estrategia nacional son básicas, pero es inaudito que los municipios no apliquen, con raras excepciones, una acción fundamental, como es ordenar el actual caos de busetas y autobuses. El proceso bolivariano debe mostrar una atención especial al transporte.

Una bandera de tirios y troyanos es la inseguridad. Ese tema tiene muchas aristas, entre ellas la calidad urbana. A través de ciudades eficientes se minimiza la inseguridad. Por ejemplo, un eficiente sistema de transporte ubica a la gente cerca de sus orígenes y destinos y si los equipamientos urbanos están cerca de donde vive la gente, ello evita viajes y riesgos. Como ven, la ciudad es algo muy serio e importante.

La planificación urbana es política de Estado. ¿Quién o quiénes se ocupan hoy de eso? La revolución también se mide por la visión de la ciudad y del transporte. ¿Son una estrategia del desarrollo bolivariano?


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