martes, 23 de abril de 2013

AyB 276 - 16 Junio 2011

AyB 276 - 16 Junio 2011







MÁS SILENCIOS

 

1 La vía convencional de urbanizar y ocupar la tierra urbana ha sido bajo el patrón de parcelas separadas y sobre ellas desarrollar edificios de viviendas, oficinas y otros usos. En general en terrenos de pequeño tamaño. Es la lógica de la propiedad privada y de la individualización de la visión urbana capitalista que para colmo prioriza al vehículo particular.
2 La Gran Misión Vivienda Venezuela repite este esquema urbano al seleccionar terrenos aislados y elaborar proyectos de viviendas igualmente aisladas. Incluso cuando se urbanizan lotes de proporciones grandes e importantes como Fuerte Tiuna, el diseño de los edificios responde a parcelas pequeñas y separadas, con torres o edificios independientes entre sí.

3 Este patrón urbano origina una relación comunitaria dispersa y poca integrada. Se crean espacios (retiros y jardineras, por ejemplo) de poca utilidad y de difuso uso, propiedad y mantenimiento. Obliga a edificaciones de mayores áreas de fachadas y cerramientos lo que sube los costos de construcción y genera problemas de protección climática.
4 Si sostenemos una visión diferente de la ciudad es un contra sentido reproducir un urbanismo similar al que tradicionalmente ha configurado nuestras magras ciudades. Debemos aplicar otro enfoque. Uno que integre pequeñas parcelas y conforme sectores de mayor tamaño, que estimule la construcción de viviendas integradas y las relaciones comunitarias, optimice el uso y mantenimiento de los espacios semi privados y públicos, racionalice los costos de construcción y provea, con una accesibilidad directa, los equipamientos de ámbito vecinal: plaza, pre escolar, parque infantil, cancha deportiva.

5 En los años 40, en Caracas, se renovó un sector céntrico de la ciudad con un diseño urbano de tanta trascendencia, que sorprende la negativa de arquitectos y planificadores urbanos de imitarlo (al menos) o de mejorar y adaptarlo a los nuevos tiempos. Sólo se explica esta reacción a la visión especulativa y rapaz de los concejos municipales (ordenanzas y sus cambios arbitrarios), de las empresas inmobiliarias, constructoras y financieras tradicionales, afortunadamente en extinción.
6 Fue una decisión del gobierno de Isaías Medina y de la creatividad y audacia de un arquitecto que aplicó novedosos conceptos e integrales para ese entonces. La urbanización El Silencio de CR Villanueva debe ser el patrón a difundir entre los arquitectos criollos y de las empresas extranjeras que materializarán la Gran Misión Vivienda. Para que nazcan muchos “Silencios” en zonas de San Agustín del Norte y del Sur, Sarría, El Panteón, San José, Cotiza, Montecristo y muchas más.
 

PARAISO CENSAL

No es cierto que las cifras sean siempre objetivas. Son manipulables y con gran frecuencia utilizadas para encubrir o deformar realidades. Esta manipulación es una de las herramientas que maneja la ideología dominante para mantener su rectoría. Un caso evidentísimo son los indicadores generales sobre vivienda.

Según el Censo 2001 en Venezuela, el 90,6 % de las viviendas familiares ocupadas eran aceptables, el 91,5 % de esas viviendas tenían servicio de agua potable, el 85,8 % disponía de medios para descargar las aguas servidas, el 96,8 % cuentan con servicio eléctrico y en el 80,6 % hay un servicio de recolección de basura. Unas cifras excelentes de la calidad de las viviendas y de los servicios. Cifras exhibidas por los poderes dominantes para demostrar lo maravilloso de su gestión política.
Pero si se escarba un poco debajo de la concha numérica de los indicadores generales se verá que la realidad es muy distinta. Hay muy pocos estudios que se hayan ocupado de evidenciar esa realidad. El más reciente que conocemos data de 1996 y fue realizado por el Ing. Julio Montes para la extinta FUNDACOMUN. Este estudio revela que en los barrios de Caracas, donde vive por lo menos la mitad de sus habitantes, más del 50 % de la población recibe agua solo una vez a la semana, el 70 % de ellas no tiene servicio continuo, el 82 % de la red de servicios hidráulicos ha sido construida de manera informal, sin seguir las normas técnicas, el 40 % tiene un servicio informal de electricidad, la jungla de cables.

Un dato que los Censos no registran es la accesibilidad a las viviendas, en Caracas y las ciudades no planas, el acceso es importante, en los casos extremos la gente tiene subir el equivalente de 39 pisos en La Vega, 33 pisos en Macarao, 28 pisos en Catia Oeste y 23 en Petare Norte.
En cuanto a las viviendas aceptables el mismo Censo sí da, por lo menos, datos sobre sus deficiencias parciales. El porcentaje de las viviendas aceptables que requieren una o más de las siguientes acciones anda por el 80 %: sustituir materiales deficientes, ampliaciones, cambio total o parcial de techos, mejoras en las instalaciones sanitarias y eléctricas. En síntesis, la situación real presenta problemas más graves que los que hacen suponer los indicadores generales.

En pocos meses se realizará un nuevo Censo Nacional de Población y Vivienda. Entendemos que el tipo de información que se va a recoger es prácticamente la misma que en el Censo de 2001. Sería deseable que no fuera así y que se registraran otras características que permitieran unos diagnósticos más ajustados a la realidad.
Un problema gravísimo sobre el cual no hay información censal es el de la estabilidad y vulnerabilidad de las viviendas. Una excelente vivienda con todos los servicios puede estar sujeta a inundaciones o deslizamientos de tierra que la hacen peligrosa para sus habitantes. Para el personal del Censo es difícil establecer esta condición. Pero si cada vivienda es georeferenciada, lo cual es fácil con la tecnología actual, los datos censales se podrían cruzar con otras bases de datos, por ejemplo la de las zonas con diferentes tipos de riesgos sísmicos de FUNVISIS, obteniéndose informaciones útiles para la formulación de planes de mitigación de riesgos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario