martes, 23 de abril de 2013

AyB 269 - 28 Abril 2011

AyB 269 - 28 Abril 2011










CUESTIONES BASICAS


1 Vivimos una época de violentas y radicales transformaciones. Por supuesto que también en el ámbito del desarrollo urbano y del hábitat. Ese peculiar mecanismo que es la mente humana no puede evitar imaginarse cómo va a ser el futuro ni dejar de pensar en lo que hay que hacer. Están las mentes que se concentran en los cambios que va a sufrir el universo motivados por su expansión, las que se agitan por los cambios climáticos y la capa de ozono, y las muchas que se angustian por no saber que van a comer mañana. En lo que respecta a la población mundial y local y las ciudades y las aldeas donde se alberga hay diversas profecías, teorías y programas sobre los cuales habría que pensar y discutir constantemente. También cuando hay problemas urgentes que resolver.

2 Una profecía muy divulgada es la de la reducción progresiva de las fuentes de energía, el petróleo y sus derivados tienen los años contados, lo que  haría prácticamente imposible la vida cotidiana tal como está organizada en la actualidad. Todos los vehículos, individuales y colectivos, que usan gasolina y sus variantes dejarían de funcionar y las ciudades colapsarían. La población mundial que según los teóricos va a ser toda urbana, va a vivir en ciudades, tendría que dispersarse a lo largo y ancho del planeta para estar cerca de donde haya agua y alimentos. Las metrópolis se volverían ciudades fantasmas y una bicicleta valdría más que 100 carros juntos. También en Venezuela.

3 Los profetas siempre vaticinan calamidades. Pero hay otros adivinos que tocan la tecla contraria. Dentro de pocas décadas serían de uso universal cohetes individuales con la forma de morrales que permitirían a cada persona o pareja viajar por los aires a buena velocidad y con absoluta precisión de rutas. La energía provendría de una pequeña pila atómica. Esta invención también transformaría totalmente la forma de vida actual ya que haría inútil la existencia de vehículos que funcionen con gasolina, gas o electricidad. Pero todas las imágenes del futuro tienen el factor común de la desaparición de los automóviles. ¿Tiene sentido que ampliemos las ciudades o construyamos nuevas ciudades pensando en la forma de transporte actual donde hay un predominio absoluto del carro individual?

4 El gobierno revolucionario tiene el proyecto de construir 2 millones de viviendas en ocho años. Con una densidad urbana altísima de 40 viviendas por hectárea se necesitarían 50.000 hectáreas. Una inmensidad. En Fuerte Tiuna se van a concentrar 40.000 viviendas y se está pensando en un puesto de estacionamiento por cada 3 viviendas, una solución que ni lava ni presta la batea ya que la tendencia considerada aceptable es un carro por vivienda, aún así Fuerte Tiuna requerirá por lo menos un espacio de 45 hectáreas de terreno para calles y estacionamientos, ¿dónde están?

5 En las 16 nuevas ciudades de la Faja del Orinoco vivirán, más o menos 960.000 personas, 240.000 familias ¿con 240.000 carros? La propia inconsciencia. A filósofos vanguardistas se les ha ocurrido que si la familia vive en un tráiler no necesita carro ya que puede moverse con su tráiler para cualquier diligencia, así se solucionarían dos problemas a la vez: el de la vivienda y el del automóvil.

6 ¿Qué hacer? Preguntaría Lenin. Los astrólogos dedicados a la planificación en nuestro país deberían consultar febriles sus bolas de cristal y las cartas astrales, aunque parecen que están dedicados a menesteres más apremiantes. Mientras tanto los chinos siguen a millón. Hay muchas otras cuestiones básicas sobre las que habría que pensar y tomar decisiones antes de encontrarnos con millones de cangrejos encima, uno de ellos, por ejemplo la Torre David a la entrada de San Bernardino. Problemas básicos como las extensas zonas de edificios de vivienda organizadas espacialmente como cuarteles, en retículas “coloniales” infinitas, la destrucción de la particularidad de cada espacio substituyéndola por una aplastante homogeneidad, la rigidez absoluta de las construcciones previstas de una vez y para siempre, el desconocimiento total de las condiciones ambientales y paisajísticas, y así muchos más.
 

TIPS


Al Metrocable le falta algo. Recorrerlo es una experiencia insólita. Desde sus cabinas se presencia con triste emoción como vive una porción enorme de nosotros. Pero también desata la imaginería urbana y las ganas de meterle el pecho a reconstruir los barrios. Empezando por sus accesos, vialidad, equipamientos y servicios. Crear las condiciones para que sus habitantes rehagan sus viviendas y las conviertan en seguras, gratas, cómodas, bellas. Las estaciones del Metrocable están allí, majestuosas, exageradas, opulentas, esperando que el talento las use como avanzada de una profunda y enriquecedora reurbanización del lugar Faltó eso, el Metrocable como la excusa perfecta para la transformación de ese sector caraqueño, con sus gentes y sus esperanzas. ¡Regresemos a San Agustín, sin Odebrecht, con los “charnequeros”, para hacer otra ciudad!

Imaginen una guardería, y algo más…, en esa estación. Aceras y Brocales 2011


En Sabana Grande. ¿Será posible comenzar un programa especial de renovación “barriendo” los cuchitriles urbanos que abundan en el bulevar y en sus transversales? Allí hay muchas oportunidades para convertir a “Caracas en otra Caracas” más que duplicarla. ¿Quién empieza? El rescate del bulevar es una obra trascendental que pareciera incomprendida, no la obra en sí, sino en lo que estimula y propicia desde ella hacia el futuro de la ciudad.

Estos edificios piden a gritos que los “reciclen”. Aceras y Brocales 2011



Prohibido acostumbrarse. Casi es “normal” que cada lluvia que cae incomunica, mata, destruye. Es hora de repensar el territorio y de reurbanizarlo. Las lluvias deben ser bienvenidas. Se están convirtiendo en un “karma”. Ciudades, vías, puentes y sembradíos, colapsan ante un aguacerito. Sin duda el cambio climático ayuda, pero nosotros incidimos muy poquito. En cambio, reordenar y reurbanizar, al país con un enfoque ambiental, racional, seguro y bello, ¡si es nuestra responsabilidad!




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