martes, 9 de abril de 2013

AyB 213 - 11 Marzo 2010

AyB 213 - 11 Marzo 2010

Alejandro López y Alfredo Roffé
acerasybrocales@gmail.com

COMO LLEGAR A LOS BARRIOS

 

Nos hemos preparado para la eventualidad de amenazas como sismos y deslaves. Especialmente en la capacitación de autoridades y difusión de que hacer en caso de que ocurran. Hay que seguirlo haciendo y perfeccionando. Los últimos terremotos de Haití y Chile indican, incluso en el caso chileno con larga cultura sísmica, que hay debilidades por superar. Dos ejemplos: la resistencia estructural de edificaciones e infraestructuras, y el acceso a las zonas afectadas para el rescate y la atención post sismo. Hay otros aspectos también muy importantes, pero queremos referirnos a sólo esos dos.

Generalmente las zonas más vulnerables están asociadas con la pobreza. En el caso de los barrios caraqueños es notoria la dificultad para acceder por vehículo, imagínense como sería para el rescate y suministro de ayuda ante un sismo destructor. La escasa vialidad en muchos sectores es estrecha y carece de condiciones para ser útil en caso de desplome de construcciones y deslizamientos porque se obstruirían con gran facilidad. Muchas familias viven hoy con graves limitaciones de acceso y en un sismo ese porcentaje aumentaría trágicamente. El otro aspecto es la realidad sismo resistente de las viviendas en los barrios, que han evolucionado, sin asistencia técnica adecuada, desde el rancho de cartón a edificios de siete y más pisos. Vivienda sobre vivienda con métodos y materiales constructivos precarios de dudosa confiabilidad para resistir temblores fuertes. Ambos aspectos son harto conocidos, analizados y difundidos en cuanto evento académico, profesional y político se ha dado en los últimos 30 años. Pero aún no forman parte de las prioridades de una estrategia urbana y de vivienda. Aprovechemos Haití y Chile. Está bien la difusión y concientización de la gente ante el sismo, pero hay que actuar con agresividad, prioridad, rapidez y eficiencia, en dos líneas de acción simultáneas. Una, accesibilidad vehicular en los barrios mediante la construcción de calles nuevas (tarea compleja por costos y reubicaciones de familias). Dos, reforzar las tipologías constructivas que coexisten en los barrios y aumentar su capacidad sismo resistente. Un tercer programa importante sería evaluar y reforzar las estructuras de hospitales y escuelas que lo ameriten. La prevención sísmica es, primero, minimizar el colapso físico y social, luego la capacitación para actuar durante y después del terremoto. Hoy ¿qué estamos haciendo en esas dos o tres líneas de acción prioritarias? ¿O no lo son?         

Colegio mixto en Haití desplomado en el sismo de 2010. Cortesía FUNVISIS

 

EL NUEVO TELEFÉRICO AVILEÑO


 
Hay que diferenciar muy bien las ocurrencias de las ideas planificadas. Las ocurrencias pueden ser buenas o malas, acertadas o disparatadas. Emitidas con la mejor buena voluntad y los mejores deseos, a veces pueden hacer más daño que bien. No hay que confiar demasiado en ellas, sobre todo cuando pueden desplazar otros programas más urgentes o no estén relacionadas con un contexto preparado para ellas. El teleférico Humboldt-La Guaira es un viejo proyecto con obras ya existentes. Está muy bien pensar en su continuidad con el tramo que ya está funcionando del lado de Caracas. Pero: ¿su realización es realmente prioritaria? Ocurrencias vs Planificación, otra vez hay que volver al mismo tema espinoso: ¿hasta cuando la revolución tendrá que esperar para encarar la planificación urbana en todas, léase bien, en todas nuestras ciudades?                                                                                                                   

 

PERPLEJIDAD


 
Nos escriben con relación a la nota pasada sobre los motorizados donde decíamos “…absurda, irracional e incomprensible, la supremacía que tienen sobre las personas y más aún, sobre las autoridades”. Lectores cuentan experiencias vividas. Uno, relata los atracos masivos en la autopista Fajardo donde los motorizados paran el tráfico durante sus cortejos fúnebres y aprovechan la confusión. Otra, una lectora, detalla cómo en El Recreo los motorizados vinculados con las invasiones de algunos de los edificios de allí, trancan las calles y “pasean sus muertos” a fuego limpio y aterrorizando a los vecinos ¿A qué conduce la impunidad de pequeños grupos sociales y la desvalida situación de las grandes mayorías ante esos grupúsculos?

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