martes, 16 de abril de 2013

AyB 251 - 09 Diciembre 2010

AyB 251 - 09 Diciembre 2010








LA RECONSTRUCCIÓN


1 Se ha ratificado la nefasta y desigual ocupación y desarrollo del territorio con data cercana a 80 años. Enormes extensiones habitadas o cultivadas, ciudades y sus alrededores planos o montañosos, puentes y vías, embalses y presas, han sido dañados por las actuales lluvias y los consiguientes desbordamientos de ríos y quebradas, y colapsos de cerros, muchos habitados. Los afectados en diferentes grados, suman miles, quizás cientos de miles si ampliamos los criterios de selección. La mayoría con condiciones precarias de vida. Víctimas fatales cerca de 34. Innumerables viviendas perdidas bien por colapso o por estar en zonas de alto riesgo geotécnico. Enfrentamos un panorama dramático por efecto de unas lluvias que serán recurrentes en plazos cortos si los pronósticos sobre el cambio climático se cumplen. Trágico será igualmente el efecto de un sismo importante ¿Cuántos damnificados (pobres) habría?

2 Se evidencia que las políticas públicas de desarrollo y ocupación del territorio, de urbanización y crecimiento de las ciudades, así como la actuación privada mercantil en la construcción de vivienda y la “urbanización” popular en las adyacencias planas o en cerros de las ciudades, durante los últimos 60 años o más, han sido, aunque por diferentes razones, equivocadas, simplistas, irresponsables, inmediatistas, desplanificadas, oportunistas, para obtener ganancias económicas o partidistas, sin previsiones sobre el comportamiento del ambiente y la seguridad de la gente, en particular de las mayorías pobres.

3 La vulnerabilidad social y física de las ciudades y del interior ante lluvias y sismos, es grave. Podemos decir, es recomendable asumirlo, que el país está ante una muy crítica situación por el impacto de un evento natural que será recurrente y complementado, extremando la gravedad, por un posible sismo. El desarrollo nacional estará signado, desde ahora, por las limitaciones que imponen lluvias y sismos, con sus derivados e impactos. Venezuela debe acentuar un cambio estructural en todos sus ámbitos y órdenes.

4 Ante la actual coyuntura el gobierno se la jugó completica. La decisión presidencial de dirigir personalmente la atención y salvamento es inaudita, inédita, admirable. Los recursos están volcados para prevenir muertes y atender lo mejor posible, bajo las circunstancias, a los afectados, según su precariedad física, social y económica. Acondicionar refugios como alojamiento por un año o más, mientras se construyen las viviendas para reubicar a la población afectada es de trascendencia aún incomprendida ¿Se imaginan los efectos de esa medida? Decidir el no regreso de las familias a las riesgosas zonas y viviendas donde vivieron años, es otra decisión crucial ¿Es viable? El gobierno ha demostrado con su acción una actitud realmente radical. Ha roto paradigmas sobre la relación gobernantes y gobernados ¿Se conocen sus consecuencias?

5 Ha sido una eficaz y eficiente respuesta acorde a la coyuntura. Esta reacción ante la adversidad está acompañada de un reto extraordinario y de un serio compromiso, resolver a corto plazo lo que en 60 años ha sido imposible: aumentar la cantidad, y acortar los plazos de construcción, de un número importante de viviendas, para atender la emergencia y también la llamada deuda habitacional acumulada ¿Cómo reconstruir 60 años de errores? Esa es la pregunta y el reto.

6 ¿Qué hacer en estos días y en las próximas semanas? Optimizar y ampliar la atención de la emergencia. En paralelo, aceptar, reconocer, interiorizar en el pensamiento y en la acción, que el país tiene una elevada vulnerabilidad social y física por lo ya señalado. Se debe afrontar la emergencia dentro de una visión integral del territorio y de mediano y largo plazo. Proceder considerando que hay que rehacer al país. Reconstruirlo conceptual y geográficamente. La actual deformada ocupación territorial y urbana, es indispensable repensarla y regenerarla. Es insostenible ética, social, y económicamente que tanta población esté asentada en zonas inundables, colapsables, destruibles. Tanto en las costas y tierra adentro como en caseríos, pueblos y ciudades.

7 Todo paso, decisión, acción, en estos días, debe insertarse y formar parte de un plan amplio, integral, audaz, creativo, radical, de recomposición de la ocupación del territorio. Por ejemplo, un programa de atención de barrios, debe priorizar la estabilización y seguridad geotécnica, la movilidad y accesibilidad de sus pobladores, el equipamiento, servicios y amenidades de la vida urbana. Más nunca, jamás por amor a Cristo, debe haber un programa que pinte casas, repare techos, coloque tuberías…, de viviendas que por estar en zonas vulnerables y de alto riesgo, colapsarán ¿Qué hacer con Barrio Nuevo, Barrio tricolor?

8 La construcción de asentamientos rurales y de la infraestructura productiva y vial, debe considerar los riesgos específicos del lugar. Las zonas altas y seguras para vivir, las bajas para cultivar. La implantación en el sitio, el diseño estructural y geotécnico, la constante revisión y mantenimiento, debe ser lo rutinario a la hora de decidir sobre las infraestructuras productivas, de transporte y vialidades, puentes y viaductos, presas y embalses, las edificaciones para educación, salud, abastecimientos, protección civil, y por supuesto de las viviendas y conjuntos habitacionales para las mayorías necesitadas del país.

9 Tenemos que rehacer la ocupación urbana y territorial desde ya, porque es una tarea enorme, costosa y de larguísimo plazo. Hay que repensar el socialismo que estamos construyendo desde la arista territorial y urbana. Debemos romper con los prejuicios y actitudes, que impiden el concurso de las capacidades y disposiciones, de profesionales y del pueblo llano, que comparten y apoyan a este proceso de cambios, para emprender un serio trabajo de análisis, interpretación, comprensión, formulación de políticas, planificación, seguimiento, control, y de permanente evaluación y decisión y ejecución de correctivos, para imprimirle a la estrategia habitacional y urbana un vuelco radical y alcancemos el reto de crear las condiciones para que las ciudades sean realmente seguras, gratas, productivas y sustentables.

10 El gobierno debe dejar de ser un puñado de funcionarios y líderes. Debe convertirse en un pueblo masivo, solidariamente forjando un nuevo país a partir de la reconstrucción, de la transformación profunda y amplia de lo que nos han dejado 60 años de miopía territorial y urbana ¿Cómo cambiar la actual organización y toma de decisiones para lograrlo? ¿Cómo colectivizamos las responsabilidades y funciones? ¿Cómo desatamos los nudos de este proceso? Repensémonos, es indispensable.

La vida pende de un hilo, perdón, de un barranco. Sector Carapita, Caracas. Reuters 2010.

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