martes, 23 de abril de 2013

AyB 275 - 09 Junio 2011

AyB 275 - 09 Junio 2011









LLUVIAS Y TERREMOTOS


 
 

Cada día es más alarmante la vulnerabilidad del país. Las lluvias, por ejemplo, causan tal impacto y destrucción en puentes, carreteras, presas, sembradíos, cerros, barrios, urbanizaciones, que muestra contundentemente que el territorio fue urbanizado y ocupado durante siglos sin las consideraciones ambientales elementales. Ha sido un enfoque con metas facilistas y de rápido beneficio sin considerar el futuro ni la racionalidad del uso de los recursos y del territorio.

La gestión actual del gobierno se encuentra asediada por la situación casi continua de emergencias causadas por las lluvias. Impresiona la magnitud de recursos y los enormes esfuerzos que se tienen que disponer para atender las urgencias. Esto es un obstáculo inmensurable para el desarrollo.

Hay que afrontar las circunstancias y los problemas causados por la errática ocupación y urbanización del territorio. Sin duda. Pero igualmente, sin la menor vacilación, es necesario repensar, planificar y reurbanizar, con otros objetivos y enfoques.

No basta con reparar los daños hay que anticiparlos y evitarlos. La gestión de las emergencias debe impregnarse de una visión preventiva que minimice la repetición del daño aunque ello obligue, por ejemplo, a no reparar una infraestructura sino a sustituirla, cuando sea el caso, para que no vuelva a colapsar por los efectos de las lluvias.

Hay otra amenaza latente: los terremotos. Que a diferencia de las lluvias que son periódicas año tras año, éstos suceden distanciados en el tiempo y sus consecuencias se olvidan. Pero son extremadamente importantes porque aparte de que no avisan y no estamos preparados, sus impactos se estiman inimaginables en los sectores urbanos de mayor pobreza y vulnerabilidad social, económica y física: por ejemplo en los barrios de Caracas.

Conviene evocar al terremoto de Haití del año pasado, que evidenció dramáticamente la importancia de la prevención, destacando como el incumplimiento de principios básicos de construcción sismorresistente conduce inevitablemente en un corto, mediano o largo plazo a una catástrofe.

Las viviendas en los barrios en Caracas son similares a las derrumbadas en Haití, por dos razones: (1) Son tipologías constructivas hechas a base de paredes de bloques con pocos elementos confinantes de concreto armado, y (2) han sido construidas sin cumplir normas técnicas ni seguir fundamentos esenciales de diseño contra terremotos.

Las construcciones diseñadas con normas técnicas antiguas son también vulnerables a los terremotos. Hospitales, edificios, puentes y viaductos derrumbados en California durante los sismos de 1971, 1989 y 1995 y en Japón en 1995, que habían sido diseñadas con normas sísmicas demostraron ser insuficientes para proveer una protección adecuada. También las escuelas derrumbadas en Cariaco en 1997 cumplían con las normas de la época cuando fueron construidas, pero están lejos de satisfacer los requerimientos sismorresistentes modernos vigentes en el país.

El riesgo elevado de las construcciones antiguas ha sido enfrentado desde hace varias décadas en numerosos países, en donde se han desarrollado programas masivos de refuerzo sismorresistente. En el caso de Venezuela se estima que más de un 50% de su infraestructura fue desarrollada con normas sísmicas que hoy se consideran insuficientes para una protección adecuada.

Hay 247 escuelas en zonas de elevada amenaza sísmica en el país que son similares a las que se derrumbaron en el sismo de Cariaco, que deben ser reforzadas a la brevedad. Si se cayeron en 1997, también lo pueden hacer en el próximo evento.

Es urgente el inicio de un programa nacional de reducción del riesgo sísmico que proteja a la población y a la infraestructura del país. Las lecciones de Haití, también la de Chile ese mismo año, no pueden ignorarse.

Conociendo la elevada vulnerabilidad de las construcciones existentes más antiguas, la gestión debe priorizar el estudio y refuerzo de la infraestructura necesaria en emergencias, tales como escuelas, centros de salud, edificios de bomberos y protección civil y edificaciones de gobierno.

En el ámbito de la construcción popular se deben generar guías didácticas para la construcción de nuevas viviendas sismorresistentes y el refuerzo de las existentes. En viviendas formales, establecer los reglamentos municipales necesarios para crear incentivos ante las comunidades organizadas para evaluar y reforzar las edificaciones más antiguas.

El éxito de estas acciones sólo se pudiese garantizar con el uso de medios masivos de difusión que efectivamente logren implantar una cultura sismorresistente colectiva.
 

SABÍA UD QUE…

 

El terremoto de Haití (2010) provocó la muerte de unas 220.000 personas debido principalmente al colapso de viviendas, derrumbó a la mayoría de los edificios de gobierno, destruyó 50 hospitales y centros de salud y 1.300 edificios escolares. El daño causado equivale al 120% de su PIB de 2009.

El terremoto de Chile del mismo año que liberó 500 veces más energía que el de Haití, provocó la muerte de no más de 600 personas y daños a un nivel mucho menor.

Caracas está expuesta a terremotos mayores que el de Haití. El terremoto de 1812 provocó la muerte de aproximadamente 1/3 de la población de Caracas, liberó una energía estimada unas 5 veces mayor que la liberada en Haití. El de 1900 cuyos efectos no fueron tan graves por encontrarse la fuente sísmica a distancia considerable de Caracas, liberó una energía aproximadamente 11 veces mayor que la de Haití. El evento moderado de 1967 liberó aproximadamente sólo 1% de la energía que liberó el de 1910. Eventos de gran tamaño no ocurrieron en Caracas en el siglo XX pero seguramente se repetirán en los años venideros.
 

RECONOCIMIENTO


Los escribidores de Aceras y Brocales agradecemos la colaboración del Ing. Oscar Andrés López (IMME-UCV) en la elaboración de esta página, la cual hubiera sido imposible sin sus aportes.

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