lunes, 25 de marzo de 2013

AyB 136 - 22 Mayo 2008

Ultimas Noticias | Jueves 22 de Mayo de 2008


Henrique Hernández Alejandro López Alfredo Roffé


acerasybrocales@gmail.com


Pensando en el futuro próximo

Con frecuencia hemos insistido en un tema que, junto con el del cambio climático, es el más importante del siglo: el agotamiento del petróleo.

Resumamos: con el petróleo se mueve el mundo; sin petróleo no hay energía. Con él, se come, se produce y se transporta casi todo lo que nos hace lo que somos, bueno o malo. Esto para comenzar.

Para seguir, el petróleo es un recurso finito, esto es, más se extrae, más se gasta y más pronto se acaba. Y a ello hemos llegado: de ahora en adelante, estaremos extrayendo más de lo que se vaya hallando en nuevos yacimientos.

Se discute cuántos años nos quedan: 15, 30, tal vez 100 o más. Pero la gravedad del asunto está en que mientras se van agotando las reservas, son los altísimos precios, debidos a la escasez, los que van a crear el caos. ¿Pruebas? Es justamente lo que está ocurriendo con los precios mundiales del petróleo, que van aumentando inexorablemente, y con el encarecimiento global de los alimentos. Los grandes poderes, económicos y políticos, este cuento lo saben perfectamente. Pero hay mucho interés en que de eso no se hable mucho. Por eso, es bueno, en cambio, discutirlo mucho, y mientras más pueblo se incorpore, mejor. Con petróleo escaso y a precios altísimos, el mundo buscará alternativas.

Dentro de 70 o 100 años, la ciencia y la tecnología probablemente habrán resuelto el problema con la fisión nuclear.

Pero de aquí hasta allá, puro trauma.

Así pues tenemos que ir acostumbrándonos a que pronto, y durante por lo menos un siglo, tendremos que cambiar de forma de vida, con otros consumos, con otras ciudades, con otras formas de viajar, en pocas palabras, con otras formas de energía. El que Venezuela, por suerte, cuente con grandes reservas, significa que tal vez va ser menos dramático para sus habitantes. Pero no nos va a salvar de tener que reducir y cambiar nuestros consumos –y este es el punto que nos toca muy de cerca a quienes escribimos en esta página– a ordenar de otra manera nuestras ciudades actuales y a planificar y concebir de otra forma las ciudades nuevas que se vayan a construir. Si queremos preparar nuestro país para la transición hacia otras formas de energía, debemos pensar hacia delante todo el tiempo, salir de la inmediatez y asumir con toda la seriedad del caso que la planificación económica y territorial es asunto prioritario y determinante. El ministerio encargado de ello debe ser un superministerio, con capacidad y autoridad por encima de todos los demás, y no como ocurre actualmente, simplemente un centro de pensamientos y sugerencias paralelos en un caos y desorden generalizado donde todo el mundo (con buenas intenciones en el mejor de los casos) hace lo que le da la gana. Y con más urgencia si de verdad queremos ir hacia el socialismo, esto es, hacia un mundo más justo y racional.

Mientras el petróleo se va agotando, los precios van subiendo y se buscan alternativas energéticas serias, es imperativo que vayamos pensando en el futuro próximo, cómo organizar nuestro territorio, cómo diseñar nuestras viviendas y nuestras nuevas comunidades, cómo utilizar mejor los materiales de construcción.

Ahorro de energía, inteligencia ambiental, desarrollo científico, serán indispensables si no queremos hundirnos en el desamparo y volver a la vida primitiva de hace siglos.

Es un reto gigantesco. Hasta ahora, no parece que ello sea un asunto que no nos deje dormir. Pero es conveniente que como nación nos lo tomemos en serio.


LUZ EN LA CARLOTA
La iniciativa de paralizar las obras de vivienda en ese aeropuerto, por parte del Presidente, abrió una oportunidad única para profundizar los análisis y proyectos que existen para esa porción de Caracas, pero también para democratizar las decisiones sobre los mismos mediante la participación amplia y libre de la población de Caracas y sus áreas de influencia. Para opinar y hacer sugerencias sobre el destino y uso de ese espacio, está a la disposición pública la página www.planlacarlota.com.
Ojalá la mayor cantidad de personas visiten esa página por Internet y contribuyan con sus aportes a concebir la mejor propuesta para tan trascendental proyecto urbano.

Y la planificación urbana ¿qué?


El Ministerio del Poder Popular para la Planificación estudia los grandes problemas de organización del territorio. Temas generales y a gran escala.

Energía, comunicaciones, inversiones productivas, etc. Sin embargo, no tiene el poder para hacer que todas las demás instituciones del Estado se ciñan a sus recomendaciones. Infraestructura y Hábitat y Vivienda, cada uno por su lado, corren detrás de las diferentes urgencias y programas que se superponen caóticamente. No hablemos de las gobernaciones y alcaldías, en cuyo trabajo difícilmente aparece la menor mención e intención de ver las alternativas de desarrollo y planificación de regiones, ciudades y poblados. Demasiado ocupados están en buscar la reelección.

Así que la constatación es asombrosa: no existe en Venezuela planificación urbana o regional. A pesar de que hay una tensión gigantesca, como resultado de la política nacional impulsada por el gobierno bolivariano hacia la transformación del territorio y por una redistribución más igualitaria y justa del presupuesto nacional, en el campo de la planificación se han evaporado todos aquellos planes que inclusive en la Cuarta República adeco-copeyana se estudiaban centralizadamente para atenuar o prever los daños provocados por el seudodesarrollo rentista, que nos caracterizó durante tantos años. Planes inconclusos, o más aún, nunca aplicados, respuestas tardías, incapacidad, a pesar de las teorías para contrarrestar las tendencias destructoras y ecocidas del urbanismo inmobiliario desatado y por la libre.

Frente a los grandes intereses económicos, la pelea entre los tímidos organismos de planificación urbana y los dueños de la tierra o de los bancos era una pelea de burro con tigre. Esa ha sido la experiencia de los famosos cuarenta años puntofijistas.

Pero resulta que ahora, cuando por fin estamos intentando organizar la vida de la nación sobre otras bases, no existe ningún organismo que se dedique a la planificación urbana. ¡Qué maravilla! ¿Cuándo saldremos del subdesarrollo mental? ¡Hasta en el socialismo esa ciénaga nos tiene atrapados!



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